El mundo "eurofan" postula a Cristina Ramos como posible candidata a Eurovisión 2020

Vértigo en la segunda semifinal

Foto: Andres Putting (EBU)
Es muy habitual en el Festival de Eurovisión que el sorteo de las semifinales en que actúa cada país haga que una de ellas resulte mas potente, o mas difícil de clasificarse que en la otra. La suerte es caprichosa y ha decidido que este año la segunda mitad de la segunda semifinal aglutine a algunas de las candidaturas mas potentes.

Pero antes de la segunda parte viene la primera y nosotros lo vemos todo...

Srbuk, de Armenia, abre la semifinal y de qué manera, su interpretación es fabulosa sobre un fondo en el que predominan los negros y rojos para resaltar el acento intimista. Sin embargo la escenografía irlandesa es todo lo contrario, colorido por doquier. Sarah y sus '22', transmiten la alegría.

La puesta en escena de Moldavía es lo mismo que la de Ucrania 2011, esto no es un problema, al contrario es muy bonito, pero es probable que pase lo mismo que ya pasó aquel año, la interpretación de Anna Odobescu corre el riesgo de pasar desapercibida ya que el espectador tiende a fijar la mirada en las pantallas sin llegar a ver nada mas de lo que pasa en el escenario. 

Es el turno para una de las que podría ser una de las favoritas de la noche, Suiza. La juventud de Luca cautiva al espectador enseguida y 'She Got Me' es la suficientemente actual y animada para hacer bailar al mas parado. Son ritmos de moda con aires electro latinos que empujarán al país alpino a la final.

Una canción que para mí es especial, es 'Love Is Forever' de Dinamarca. Es una opción intima y personal y me gustaría que terminara en los puestos altos de la tabla, pero es mas que probable que al resto de espectadores les pueda parecer algo cursi. A mi me transmite muy buenas vibraciones y saca el romántico que llevo dentro.
   
Y llega uno de los ensayos mas esperados, el de Suecia, que junto con Grecia y Georgia forman el club de las mejores voces que hemos escuchado en los ensayos hasta ahora. Con un coro gospel, John Lundvik nos ha cautivado. En este caso, como tenemos con qué comparar, encuentro que la puesta en escena tiene mucha mas luz que en la del Melodi Festivalen, y la forma en la que aparecen los coros, también me gustaba mas en la retransmisión vista en Estocolmo. 

La actuación en este primer ensayo de Malta en Tel Aviv, me ha dejado un poco frío. El color de fondo cambia como un 'Chameleon' y Michaela, vestida de blanco interpreta junto a 4 coristas coreografías fáciles y con poco atractivo. Es un clásico ejemplo de un buen tema con una floja puesta en escena.

Y llega el turno de Rusia, otro de los favoritos, con Sergey Lazarev al frente, en su segunda incursión en el Festival de Eurovisión tras participar en 2016, cuando quedó en tercera posición. En esta ocasión participa con un tema mucho mas intimista y así se representa también en el escenario, en el que aparece metido en una caja (a lo Ucrania 2009), mientras que en otras cajas similares aparece él mismo proyectado en pantallas. El resultado es una puesta en escena muy nostálgica y personal. 

Una de mis controversias con el resto de los periodistas acreditados de este año es Noruega, que junto con Portugal hay ciertos sectores que las apoyan pero sin embargo yo no he entendido por qué. El caso de Noruega para mí es muy claro. La canción está bien, eliminando algunos coros, que para mí carecen de sentido, pero el principal problema es que es una canción muy antigua. Me retrotrae a los años de AQUA y a veces quizás a Islandia 2008, y a lo que mas, a Finlandia 2018, solo que con mucha menos carisma que Saara Aalto.

Duncan Lorence es el representante de Holanda de este año, que participó en La Voz Holanda y posteriormente fue seleccionado de manera interna para representar a su país en este Festival. Una vez mas, se trata de una balada íntima y personal que se ha ganado el corazón de la prensa internacional y de los aficionados. Es uno de los favoritos para alzarse con la estatua de cristal desde hace meses y en el ensayo de hoy no ha decepcionado.

Cierra la segunda semifinal Azerbaiyán que nos ha sorprendido con una robotizada actuación en la que dos brazos mecánicos articulados proyectan sobre Chingiz (el cantante azerí) la figura de un corazón y el figurado escaneo de su cuerpo. La revolución tecnológica llega cuando el cantante parece desdoblarse de sí mismo, como si parte de él saltara varios metros hacia arriba. Es otra de las grandes favoritas y su arriesgada puesta en escena podría ayudarle aun mas. 

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